Día de Muertos en México

Día de Muertos en México

Día de Muertos en México

DIA_DE_MUERTOS_poster_by_rodolforeverTodas las culturas desarrollan una visión sobre la muerte que les determina su propia vida y pensamiento. Las nociones de divinidades y de la cosmogonía siempre estarán acompañadas por encontrarle un sentido a la muerte. En esta diversidad de visiones, la manera en que nuestras culturas celebran el reencuentro con sus muertos se conforma como una herencia cultural que nos otorga identidad.

En México más de 40 grupos indígenas, que superan los seis millones de personas, sostienen rituales asociados con esta celebración. Por ello planteamos una revisión de la diversidad de enfoques que contribuyen al análisis y al conocimiento de esta festividad.

Para los pueblos indígenas de México localizados en la región centro-sur del país, en efecto, el complejo de prácticas y tradiciones que prevalecen en sus comunidades para celebrar a los muertos o antepasados constituye una de las costumbres más profundas y dinámicas que actualmente se realizan en dichas poblaciones, así como uno de los hechos sociales más representativos y trascendentes de su vida comunitaria.

En las regiones maya, nahua, zapoteca y mixteca, por ejemplo, dicha celebración no sólo tiene relevancia en la vida ceremonial y festiva de los pueblos, sino que su propia naturaleza la coloca como uno de los núcleos centrales tanto de la identidad y la cosmovisión de cada grupo,

como de su vida social comunitaria. Mientras en la región huasteca los nahuas reciben a sus muertos en medio de expresiones festivas casi de carácter carnavalesco, entre los chontales de Tabasco los muertos permanecen un mes en las comunidades, participando de los ritos domésticos de manera intimista y familiar, lo que pone frente a nosotros la solemne actitud que la cultura maya de las tierras bajas ha mantenido para recordar a sus antepasados.

Comunidades

Las festividades indígenas en torno a los muertos se llevan a cabo en 41 grupos étnicos de México, entre los cuales se encuentran los amuzgos, atzincas, coras, cuicatecos, chatinos, chichimecas-jonaz, chinantecos, chocho-popolocas, choles, chontales de Oaxaca y Tabasco, huastecos o teneek, huaves, huicholes, ixcatecos, ixiles, jacaltecos, matlatzincas, mayas, lacandones, mayos, mazahuas, mazatecos, mixes, mixtecos, motozintlecos, nahuas, pames, popolucas, purépechas, tepehuas, tepehuanos, tlapanecos, tojolabales, totonacas, triques, tzeltales, tzotziles, yaquis, zapotecos y zoques.

SS-2014-10-19_19.10.49Situación geográfica de las comunidades interesadas

Los pueblos indígenas que reproducen la tradición cultural de celebraciones a los muertos se encuentran localizados en áreas específicas de 20 de los 31 estados que integran la República Mexicana, además del Distrito Federal: Campeche, Chiapas, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Periodicidad de la forma de expresión cultural

Generalmente las celebraciones indígenas en torno a los muertos se llevan a cabo los últimos días del mes de octubre (del 25 al 30) y los primeros de noviembre (del 1 al 3). Sin embargo, existen poblaciones indígenas en las que dichas festividades llegan a extenderse a lo largo de todo el mes de noviembre, como en el caso de los chontales de Tabasco, o se constriñen a periodos muy reducidos de dos días al inicio del penúltimo mes del año.

En las comunidades indígenas de México, la fiesta del Día de Muertos es a su vez una zona de tránsito entre una época de profunda escasez y un periodo de relativa abundancia. En las regiones de Guerrero, Oaxaca o Chiapas, las comunidades pasan durante este tiempo del crecimiento a la cosecha del maíz, el cereal que desde la época prehispánica ha constituido su principal fuente de alimento. De ahí que la fiesta de los muertos sea también un festival de la cosecha dedicado a compartir con los ancestros el beneficio de los primeros frutos. Los principios de reciprocidad que rigen entre los hombres y sus ancestros convierten a las ofrendas del Día de Muertos en una retribución simbólica, ya que el ciclo agrícola del maíz sería inconcebible sin la intervención de los antepasados. Unido a una concepción cíclica de la vida y la muerte, el pensamiento indígena se organiza como una visión sumamente elaborada del cosmos que encuentra en la fiesta de los muertos el espacio más propicio para expresarse.

México se ha identificado como un país en el que la muerte es cuestión de risa y de hacer fiesta para el difunto y los fieles difuntos. Esta característica de nuestra idiosincrasia es un estandarte para reconocernos de entre otros, es parte de nuestra identidad. La muerte suele ser representada por un cráneo o un esqueleto, mostrando una sonrisa sempiterna. “La Catrina” de Posada se carcajea de la vida; la Coatlicuhe nos observa inquisidora.

Oficialmente, según el calendario católico, el día 1 de noviembre está dedicado a Todos Santos y el día 2 a los Fieles Difuntos. Sin embargo, en la tradición popular de gran parte de la República Mexicana, el día 1 se dedica a los muertos chiquitos o niños fallecidos, y el día 2 a los adultos o muertos grandes. No obstante, se dan una serie de variantes a lo largo del país: en algunos lugares se dice que el 28 de octubre es el día de los matados, o sea de aquellos muertos en accidente, y que el día 30 de octubre llegan las almas de los limbos, es decir, de los niños que murieron sin ser bautizados.

San Andrés Mixquic

MIXQUIC_IGLESIAEn el Mixquic precolombino, el culto a la Muerte se vincula directamente con su historia. Simboliza la esencia misma del ritual funerario; la deidad central era Miquiztli, la diosa de la Muerte. En honor a ella se practicaban sacrificios humanos, primordialmente con prisioneros de guerra. En la noche del 30 de octubre, en San Andrés Mixquic y San Nicolás Tetelco, se marca el camino a los muertos desde la entrada al pueblo, a la orilla del lago o en las chinampas. En San Juan Ixtayopan se traza el camino, desde el Teuhtli hasta la casa alumbrada con un farol hecho con chilacayota. El 31, por la mañana, se pone la mesa del altar. Se utiliza un mantel seleccionado exclusivamente para la ofrenda. Se colocan candeleros negros o blancos con velas, para adultos y niños respectivamente, con el objeto de iluminar el camino de los difuntos; además, se incluyen elementos considerados como indispensables.

Janitzio Michoacán

Janitzio3La más famosa de las islas del lago, se apresta al empezar la noche del día primero de noviembre, para celebrar la Animecha Kejzitakua. Por sus calles se abren los portales sostenidos por viejos troncos de madera traídos de tierra firme, y aparecen a la vista balcones y discretas ventanas. Muy cerca de la media noche, antes de terminar el día de “Todos los Santos” las mujeres y los niños de la isla, como fantasmagóricas figuras, van llegando silenciosamente al panteón para buscar las tumbas de sus deudos en las que con una meticulosidad y gran cuidado, van colocando las ofrendas florales y sobre los limpios y bordados manteles llenos de primor, pondrán la otra parte de la ofrenda; los alimentos que tanto deleite causaron en vida al difunto. Las velas van encendiéndose y de pronto el campo santo iluminado, parecerá una pascua de luces misteriosas.

Pátzcuaro

09La Fiesta de Muertos en Pátzcuaro y en muchas otras regiones de Michoacán es como una de la más importantes en el ritmo de la vida cotidiana. El 1o. de noviembre, a las 12 de la noche, todo se ilumina; la artesanía se pone en lo más alto en cuestión de los temas funerarios y hasta los dulces adoptan formas macabras disfrazadas de efímeras alegrías. La simple denominación de fiesta es la contradicción entre la vida y la muerte. A la media noche, los ritos que se extienden en el lago, abarcan sus riberas; y en los cementerios de sus poblaciones, se pueden ver bellas ofrendas como las de Tzintzuntzan, el propio Pátzcuaro y la Isla de Janitzio.

Festival de las Almas

jilin3_JPGEs un festival internacional que da lugar al encuentro de las culturas del mundo, borrando las fronteras entre las expresiones populares. Privilegia el sentido humanista, pues intenta situar en el centro del acontecer artístico y cultural la esencia humana en toda su magnitud y diversidad. Es un festival que enriquece la oferta artística y cultural para todos los públicos del centro del país. Consiste en tener un empeño de festival de arraigo popular, para garantizar su continuidad y la participación creativa y entusiasta de la gente. Coincide con la celebración tradicional del Día de Muertos, una de las fiestas populares más importantes para los mexicanos, en la que se expresa una profunda espiritualidad y, al mismo tiempo, el carácter festivo de nuestro pueblo.

Morelos

SS-2014-10-20_15.51.08Una de las costumbres que se pueden destacar en el Día de Muertos en el estado de Morelos es el hecho de que algunas poblaciones, los habitantes de las casas se salen de ellas a dormir en el portal, para que los difuntos tengan mayor espacio en la habitación donde se coloca la ofrenda y puedan disfrutar de los alimentos. Los altares en Xoxocotla, la ofrenda se asemeja a una especie de cama, tejida la base con un arbusto llamado acajuali, sobre el tejido ponen hojas de plátano y encima colocan la ofrenda. Este altar es único en el estado de Morelos, se usa para los niños y adultos.

Zona Mixe de Oaxaca

La fiesta de muertos en este lugar es un ciclo de vida, ya que se identifica con la muerte y los mixes consideran que esta última es sólo un paso más en la existencia, y por ello deben realizarse algunas ceremonias. Cuando ocurre la muerte, en el sitio donde se produjo, los familiares del difunto hacen una cruz de ceniza en el suelo, la que rocían con agua bendita, lo que permanecerá allí varios días. Los velorios se alumbran con velas, porque ellos piensan que su luz ayuda a las almas a encontrar su camino; se reza durante toda la noche y se ofrecen a los asistentes café, mezcal y cigarros.

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